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SABADO 11 DE SEPTIEMBRE


Hola amigos, aqui trayéndoles como cada sábado, otra historia del Diario de León S. Kennedy. Mucha gente por correos me han dicho que les han fascinado las historias y es que hay de todo tipo. Ésta historia es de supervivencia


HAMBRUNA

Esto me ocurrió en Europa hace unos años.

Era pleno invierno y yo junto con Travis Weiland (un mercenario de poca monta) debíamos recuperar unas provisiones que fueron robadas de un campamento de ayuda que fue enviado para asistir a los pueblos mas aislados y afectados por las tormentas de nieve. Logramos seguir el trayecto de los ladrones y su escondíte era ni mas ni menos que en las montañas nevadas que rodeaban aquel desolado valle.

Tardamos casi 24 horas en alcanzar una altura considerable cuando el clima comenzó a empeorar. Al cabo de unas horas oí un ruido que poco a poco fue subiendo de nivel hasta hacerse realmente ensordecedor, levanté mi vista y ví como el cielo se oscurecía a causa de la gigantesca avalancha de nieve que se cernía sobre nosotros,por suerte a nuestra izquierda había una grieta pequeña que agrandé con una fuerte patada y dio paso a una pequeña cueva, agarré a Travis para que se metiera conmigo, pero él se devolvió para coger su mochila y solo sentí un ruido similar al que hacen las sandías cuando son reventadas por algún golpe, yo estiré mi mano desde el interior de la cueva para jalar el cuerpo de Travis y fué que me dí cuenta del feroz golpe que había recibido en la cabeza casi partiéndosela a causa de alguna roca, finalmente las toneladas de nieve cubrieron la salida de la pequeña cueva y yo quedé encerrado con el cadáver.

En nuestras mochilas no llevabamos alimento alguno, pues no creiamos tardar tanto en nuestra misión, pero si logré conseguir abrigo encendiendo una pequeña fogata a ratos para no agotar el oxígeno del lugar. Pasé los primeros dos días creyendo que jamás vería la lúz del día nuevamente, pues a kilómetros de altura, en un lugar perdido de Europa digo, ¿a quien diablos le ibamos a importar?.

Luego ocurrió lo impensado, vino a visitarme una ardilla, lo que encendió nuevamente la llama de la esperanza,pues significaba que había en algun lugar alguna cavidad que me permitiera conectarme con el exterior.

Una de las cosas que te enseñan en las fuerzas especiales es que si vas a pasar varios dias junto a un cadáver en un perímetro cerrado es mejor enterrarlo, asi evitas algún posible foco de infección, la llegada de animales carroñeros, el mal olor etc,etc. Sin embargo lo que hice fue cubrirlo con nieve, lo que evitó de alguna manera el propagamiento del mal olor que ya por ser el quinto día comenzaba a hacerse notar. Ni hablar tampoco del hambre que comenzaba a sentir. La ardilla solía visitarme de cuando en cuando pero siempre por el mismo impenetrable rincón al cuál yo no podía acceder por ninguno de los medios con que contaba en aquellos momentos, a esas alturas ya me había encariñado con el animal pues cada vez me traía ramas o nueces que me servían de algo para calmar mi insoportable hambruna,pero no era suficiente.

El sexto día comenzé a pensar y a sentir cómo la cordura se desvanecía. Recurrir al canibalismo no es algo del todo condenable, sobre todo si con ello salvas tu vida,comenzaba a preguntarme “¿Travis Weiland hubiese pensado lo mismo?”, pero ahí estaba, muerto, cubierto por capas de nieve que mantenían su cuerpo congelado.Y yo, en un rincón…acurrucado, mordiéndome los labios del hambre. Muchas veces estuve a punto de acercarme con el cuchillo y la vez que estuve más cerca de hacerlo me detuve al darme cuenta que me estaba convirtiendo casi en lo mismo que ví en Raccoon City…en un zombie. Obviamente no es el mismo ejemplo específico, pero al menos se acercaba bastante.

Finalmente no lo hice, logré sobrevivir hasta el séptimo día y fui rescatado gracias a la gente del campamento, me encontraron junto a la fogata extinguida y semi-desmayado. Me dijeron que de no haber sido por el alimento del dia anterior quizá las posibilidades de haberme encontrado con vida hubiesen disminuído considerablemente.

Y por si desean saberlo,la carne de ardilla sabe igual a la de conejo….


Leon S. Kennedy

…sobrevivir…esa palabra logra estremecerme

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